En la reunión, revisaron los informes de Precios de Paridad de Importación (PPI) de la Unidad Reguladora de Servicios de Energia y Agua (Ursea) y los números de ANCAP para definir el precio de venta al público a partir del 1 de marzo, tal como lo establece el nuevo sistema de fijación de precios.
Paganini dijo que las cifras arrojan la necesidad de un incremento de 3,65 pesos en la nafta super, equivalente a 4,8%, y de 4,2 pesos en el gasoil, equivalente a 8%. Sin embargo, la decisión final sobre si el precio del combustible se mantiene o se aumenta se analizará durante el fin de semana y será comunicada el lunes.
En comparación con el mes anterior, el promedio del precio del petróleo pasó de 84 a 95 dólares, por lo que se estudia cómo mitigar el impacto de la suba. Un elemento a tomar en cuenta es el margen de caja que tiene ANCAP, de forma tal que el ente absorba parte o todo el ajuste como ocurrió en el ultimo trimestre de 2021 y hasta la suba resuelta a fin de enero, del 6% para gasoil y de 4,3% en naftas.
Según el ultimo informe de PPI de la URSEA, del período 26 de enero a 23 de febrero, los precios fuera de planta, sin considerar costos de distribución y bonificaciones, muestran un aumento de tres pesos con respecto a enero para naftas y gasoil y de 0,77 para el supergas.
En medio de la volatilidad del precio internacional del petróleo, que superó la barrera de los 100 dólares tras el comienzo del ataque de Rusia a Ucrania, el gobierno analiza el impacto a mediano plazo en este indicador y evalúa también la decisión sobre los combustibles con los números cerrados de febrero.
La decisión final sobre si habrá o no aumento será tomada por el gobierno en base a estos aspectos, a la evolución de la situación internacional y también mirando la coyuntura política, a un mes del referéndum por artículos de la LUC, que incluye precisamente los que determinan el nuevo sistema de fijación de precios.